La empatía de la marihuana

drugsVamos a ser realistas, si trabajamos en publicidad, siempre habrá cosas que no nos gusten. Ya sea el producto, el briefing, el cliente, algo. Esos temas que nos sacará de quicio tarde o temprano con aquello con lo que tendremos que trabajar. No es la primera vez que esto me ocurre, y me gustaría debatir sobre ello con el último caso que me ha tocado.

Para la asignatura de “mensajes publicitarios“, se nos encomendó hacer una gráfica que promoviera el rechazo de los jóvenes al cannabis. De hecho no es ni una práctica, es la oportunidad de incluir en la asignatura la participación en un concurso real. Obviamente estoy en contra de que los jóvenes a los cuales iba dirigido nuestra campaña (entre 12 y 16 años) entren en este mundo. Más que nada por la ignorancia, la aceptación social y todos estos temas que conocemos de sobra y que no es menester tocar ahora. Pero he de ser franco. Servidor no está en contra de la marihuana. Nunca lo ha estado y cree que nunca lo estará. Así que: ¿Cómo hacer una campaña sobre algo en lo que no crees?

Después de tres años de carrera, creo que la clave está en: empatizar, tragar y suprimir.

Se plantea un bonito dilema. Sería mejor preguntar a los que estudian relaciones públicas, porque el problema no es reciente que digamos. Para currar de rr.pp tienes que tener las cosas bien claras o morirás en el intento. Imagina como tiene que estar la conciencia del rr.pp de Rajoy. Como todo en esta vida, en exceso es malo, y por el amor de Dios -y mamá perdóname si estás leyendo esto-, fumarse muy de vez en cuando un porro no es algo malo y está científicamente demostrado. Vale que el cometido es que no se enganchen, pero más vale una introducción abierta y liberal sobre el tema al igual que se hace con el sexo. Por temas como este se me hace imprescindible  “educación para la ciudadanía” en los colegios. Que joder, no es una maldita alternativa a “religión” en la que se les pone a los chicos películas y películas como ocurría en mi instituto. Y no, por desgracia no era porno.

Pienso, que a veces hay que hacer de tripas corazón e intentar cambiar tu personalidad en el tiempo que dure tu trabajo, centrarte únicamente en lo malo y sobre todo, estar predispuesto a abrir tu mente y aceptar otros puntos de vista. Este tipo de esfuerzo te ayudará tanto dentro como fuera del trabajo. Sí, así escribo yo, a lo Esperanza Gracia.

Así que es en momentos como estos en los que entiendes por qué en el “currículum” para ser publicista piden personas empáticas. Ser capaz de cambiar tu personalidad o tus valores durante lo que dure un trabajo como este. Como dice el dicho, el que habla siembra y el que escucha recoge. Y teniendo esta frase como máxima, mi grupo y yo hemos parido esta pieza que presentaremos a concurso.

cartel cannabis

Bajo el claim “A nadie le gusta estar solo” y el baseline: “El cannabis te destruye por dentro y por fuera” queremos apelar a la atención de los jóvenes para que se paren un momento, interpreten el cartel, cree un mensaje en su cabeza a la vez que ayude a recordar la pieza.

Aquí se desarrolla una historia. La neurona, apartada, se encuentra sola en un espacio oscuro y vacío, el cerebro. El copy ayuda a entender toda la pieza, humanizando a la neurona, quien no quiere estar sola dentro de la cabeza nadie por culpa del cannabis, y además se extrapola al papel de la persona que fuma, quien acabará también sola si extrema el uso del cannabis.

¡Esperemos a ver que pasa en el concurso!

Pero mientras tanto, me parece más adecuado dejarnos seguir bajo una de las frases de Salvador Dalí, que nos recuerda que no hay mejor versión de nosotros mismos que cuando estamos serenos.

Así que en conclusión:

Seamos droga para los demás, y convirtamos en yonkis a todos aquellos que toquemos.

Nombre del resto de mi equipo: Diego Andrés, Mónica Argelagós y Alba Arjona
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3 pensamientos en “La empatía de la marihuana

  1. Exactamente el mismo problema se me plateó a mí al leer el briefing. Pero lo dicho, en esta vida hace falta ser un poco camaleónico y adaptarse a lo que venga, eso sí, a mí que no me toque una campaña protaurina o algo por el estilo, porque por ahí sí que no paso.

  2. Lleonard dice:

    Algo así me pasa como librero, cuando tengo que vender (o incluso recomendar) libros que yo no tocaría ni con un palo. Trato de ponerme en mi lugar sino en el destinatario del libro, que a mí no me guste Ken Follett no significa que no tenga sus lectores.

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